El Gobierno de Nueva Zelanda ha anunciado una revisión de sus objetivos nacionales de reducción de metano, acompañada de la decisión de no aplicar un precio a las emisiones procedentes de la actividad agrícola. Esta medida, considerada un avance en la gestión climática del sector primario, busca equilibrar la reducción de gases de efecto invernadero con la sostenibilidad económica y productiva de las explotaciones ganaderas.
Los nuevos objetivos introducen un enfoque diferenciado entre gases de corta y larga duración, en línea con las evidencias científicas más recientes. El metano, un gas de vida corta, se evaluará en función de su contribución real al calentamiento global, lo que permitirá establecer metas más coherentes con la naturaleza del sistema agropecuario neozelandés.
La decisión de no gravar las emisiones agrícolas aporta estabilidad a un sector que ya está implementando estrategias de mejora en eficiencia, genética y gestión medioambiental. Nueva Zelanda, uno de los principales exportadores de carne roja del mundo, consolida así su modelo basado en sistemas de pastoreo de bajo impacto y en la adopción de tecnologías que reducen la huella climática sin comprometer la producción de alimentos.
El Gobierno también ha confirmado la revisión de su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC) dentro del Acuerdo de París, con el fin de incorporar un sistema de reporte diferenciado por tipo de gas. Este planteamiento, similar al aplicado por países como Uruguay, busca reflejar con mayor precisión los esfuerzos de mitigación de cada sector.
Con esta actualización de objetivos, Nueva Zelanda refuerza su compromiso con la acción climática global, impulsando una transición equilibrada hacia una ganadería más sostenible, eficiente y alineada con los retos medioambientales internacionales.





